¿Y si…?
¿Y si todo es político? Sí, incluso el futbol, especialmente el futbol.
Por eso me era difícil salir y apoyar o gritar con emoción celebrar un gol, y me es difícil incluso ahorita poder resumir o sintetizar todo lo que hay que decir de cómo se ha vivido casi este mes de futbol siendo país sede, en donde se dice que el futbol es lo más importante de lo menos importante.

Vamos a concentrarnos, por esta vez, solamente en el futbol y la parte de la copa. Veamos el juego como un reflejo de lo que está pasando en el mundo, porque sería imposible ignorar que FIFA significa corrupción, al igual que mucho de lo que nos toca vivir día a día en nuestros países. Por eso, este evento es un espejo, porque sabemos que, mientras exista el juego, mientras la pelota siga rodando la mayoría de las personas (que son muchísimas, ya que es el deporte más popular y venerado de la actualidad) no prestarán atención a lo que pasa detrás de escena. Un juego basta para hacernos creer que podemos creer, que exista la posibilidad de ver a nuestra selección nacional llegar lejos, basta lo suficiente para darnos la sensación de que en ese momento, es lo único que importa, basta para hacernos creer que sí existe una posibilidad real y un trato equitativo y justo para todos. Casi un mes, donde todo lo demás dejó de importar, donde la celebración de cada gol, de cada partido ganado fue una demostración excesiva de lo que las personas están dispuestas a hacer una vez que se les da la libertad de salir a gritar solamente cuando es algo fácil y conveniente.

No todo fue negativo, y aquí es donde entra la fotografía, al igual que en el espacio de luz, todo está lleno de contrastes y matices, y en este juego, en esta copa, aquí en México, ese matiz negativo fue pesado y muy lastimoso: muertes, miles y miles de daños, borrachos y personas mostrando su lado más incontrolable e insensible hacia aquellos pidiendo justicia, celebraciones excesivas, un control completo de la atención entera de casi todo el país y eso sin mencionar el terrible trabajo del gobierno del país, que como la FIFA se muestra siempre corrupto e injusto. Pero el rayito de luz que contrasta la negatividad fue imposible de ignorar, el high light en todo esto fue lo que me hizo salir a documentar este evento, el ver unidos a toda la población, sin importar en qué ciudad del país estuvieras, fue algo que creo que muchos recordarán a lo largo del tiempo. Niños, adultos grandes, jóvenes, personas de todas las clases sociales, grupos de amigos, vendedores que encontraron mil oportunidades de vender los jerseys, de vender espuma, elotes, antojos y hasta banderas de cualquier tamaño inimaginable. Todos ellos, juntos, gritando, creando memorias, unidos creyendo que esta vez, existía una posibilidad de ganar un partido más allá del 5to. Y más que ganar el partido, en realidad, es el creer que podemos, por una vez, llegar lejos y creer en algo más grande que nuestras aplastantes realidades en un sistema difícil de vencer. Y eso es algo que pude notar con la cámara y con el ojo, que todos ellos, todos juntos algo que tenían en común era la fe. La fe de creer que sí se puede, incluso cuando tantas veces no han creído, ahora se preguntaban qué pasaría si, ¿y si sí?.

¿Y qué pasa cuando no? Con la salida de la Selección mexicana de las clasificatorias, muchos volvieron a salir a ¿celebrar? (muchas de estas fotos son de cuando perdimos contra Inglaterra en el juego 4) estirando la justificación de alcoholizarse, destrozar o simplemente volver a sentir esa euforia colectiva. Otros, volvieron a perder esa fe, culpando al director técnico, a los jugadores, a la FIFA, a todos, existiendo en el enojo y la decepción, de tener que volver a una realidad donde no es posible. Aun así, sé que no se olvidarán de lo vivido este 2026.


Aquí les comparto una galería de lo que vi, sé que hay mucho que decir y mucho que pasó y seguirá pasando alrededor de la copa, pero hay muchísimas personas muy talentosas documentando, hablando de ello y haciendo un trabajo magnífico trayendo luz a temas como la explotación de los artesanos con los jerseys de Adidas, la labor de las madres buscadoras y el maltrato que reciben, la injusticia con que fueron tratadas otras selecciones como la de Irán y otros que como yo, salimos a documentar lo que se vivió en este país.





































