El corazón de la sierra (español)
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Este año para el 8M quise mirar también hacia otro lugar. Quise mirar hacia el norte, hacia mi amado Chihuahua, y poner en alto los rostros de mujeres Rarámuri, mujeres de la sierra, mujeres de fuerza. Mujeres que habitan y sostienen uno de los territorios más imponentes de México, la Sierra Tarahumara.

Esta serie fue realizada en Creel, en el municipio de Bocoyna, Chihuahua, ubicado en una de las zonas más altas de la Sierra Madre Occidental, conocida localmente como la Sierra Tarahumara. Un territorio reconocido por sus paisajes, sus barrancas y su inmensidad natural, y también por el famoso tren El Chepe, que cada año trae a miles de visitantes a recorrer la sierra. En esos mismos espacios, turistas y comunidad Rarámuri conviven de manera cotidiana. Pero más allá del paisaje que muchos vienen a admirar, también existen historias que no siempre se cuentan con la misma visibilidad.

Decidí trabajar estas fotografías en doble exposición porque quería mostrar algo que para mí es esencial: en todos esos espacios que admiramos de la sierra también existen ellas. No solo forman parte del paisaje, son parte fundamental del territorio. Los caminos, las montañas, los bosques y las barrancas también llevan sus historias.

Las mujeres Rarámuri para mi representan iwíra y newá, fuerza y corazón. Representan resistencia sin espectáculo y movimiento sin ruido. Son mujeres que sostienen familia, comunidad y cultura. Mujeres que migran, que trabajan, que se adaptan sin dejar de ser quienes son.
Mujeres que caminan lejos y que honran su ralámuli, su identidad profunda, incluso cuando el mundo cambia alrededor.
Con esta serie quise mirar hacia ellas y reconocer la fuerza de todas las mujeres que, día con día, sacan adelante a su familia, a su comunidad y a su territorio. Mujeres que sostienen la vida desde lugares que muchas veces quedan fuera del centro de la conversación.

Para mí, visibilizar esas historias también es parte de este movimiento. Porque cada fotografía, cada texto y cada historia que decidimos contar puede ayudarnos a mirar con más atención y a reconocer la fuerza que ya existe.
Mientras yo tenga una cámara en mis manos, siempre la usaré para visibilizar la fuerza de las mujeres.
